Esa, la llaman noche de San Juan.
martes, 23 de junio de 2015
sábado, 31 de enero de 2015
Te grito con los dientes apretados, con los dedos cruzados para no escribirte un mensaje, para no descolgar el teléfono y llamarte, y ser yo una vez más la que tiende el hilo entre tu balcón y el mío.
Mucho compromiso político, mucha justicia social, mucho feminismo, mucho mucho mucho.
Y se me caen la bragas al suelo y lo único que al final me retuerce el estómago es verte los ojos, que nuestros codos se rocen al caminar.
Tener que decidir mi presente y futuro y....sólo huelo tu pelo. No extraño el sexo, raro, después de este año récord. Solo sueño con tu saliva y tus manos ardiendo. Mentira, claro que lo anhelo, pero no me importa el calendario, solo quiero la pureza que nace de la sinergia de cuando estamos unidos.
Quiero ser viento para embestirte con mis carcajadas, para avivar tu cuerpo.
Te extraño, como si lo más natural del mundo fuera que el océano se evaporara y nuestros continentes se juntaran.
Y, aunque tu cuerpo nunca lo hizo con el mío, veo como mi alma está bailando con la tuya, irónias de la vida, con mis pies sobre los tuyos, riendo y mordiéndonos.
Mucho compromiso político, mucha justicia social, mucho feminismo, mucho mucho mucho.
Y se me caen la bragas al suelo y lo único que al final me retuerce el estómago es verte los ojos, que nuestros codos se rocen al caminar.
Tener que decidir mi presente y futuro y....sólo huelo tu pelo. No extraño el sexo, raro, después de este año récord. Solo sueño con tu saliva y tus manos ardiendo. Mentira, claro que lo anhelo, pero no me importa el calendario, solo quiero la pureza que nace de la sinergia de cuando estamos unidos.
Quiero ser viento para embestirte con mis carcajadas, para avivar tu cuerpo.
Te extraño, como si lo más natural del mundo fuera que el océano se evaporara y nuestros continentes se juntaran.
Y, aunque tu cuerpo nunca lo hizo con el mío, veo como mi alma está bailando con la tuya, irónias de la vida, con mis pies sobre los tuyos, riendo y mordiéndonos.
viernes, 2 de enero de 2015
Principito
Me preguntaba por la constancia de El Principito. Su tesón,
su motivación, su alegría siempre intacta me dejaban atónita.
Ver los atardeceres en su sencillo mundo, esos hermosos
atardeceres… y que no hiciera falta nada más.
Con la cabeza en la arena de la playa veía cómo el sol se
deslizaba por el horizonte; mientras tanto, la luna aparecía en mi espalda
sobre la mar del Mediterráneo… Mar en calma con una pequeña ola revoltosa en la
orilla.
Ahí estábamos, el sonido del agua, la luz en mil colores,
naranja, rojo, violeta, rosa, amarillo, azul… y tú a un costado, tirándome
piedritas en las manos, haciéndome cosquillas en la piel.
Sólo me falta saber si estábamos en la Lobería o en Almería…
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