martes, 29 de octubre de 2013



Se limpió la mirada con agua de río y, entonces, comprendió lo que le decían las imágenes entre sombras de aquel libro. Por fin, supo "sacarle jugo".

Pero, ¿qué pasaría si todas las mujeres despertaran a su lobo?


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lunes, 28 de octubre de 2013

Se sabía dichosa cuando en las mañanas, entre este mundo y otro más allá, recuperaba retazos de imágenes, sombras e intuiciones. Intentaba encajarlas para que la intoxicaran de armonía y resurgir un día más. De tanto hablar de los sueños se quedó seca. No lograba hilar más de dos chispotazos de sus noches. Se preguntaba por qué, y se alejaba...

Pero cuando el cuerpo estaba tan agotado de noches sin dormir y emociones a mil, la energía fluyó libre por toda ella imponiendo su propia ley, pintando aquí y allá en papel duradero.

Personas separadas por miles de kilómetros se encontraban en edificios que alguna vez visitó. Edificios que parecían tangibles, con un rinconcito donde acomodarse y disfrutar de los pequeños placeres de la vida. 
Compañía que te hace vibrar, conversaciones que te llevan a otras realidades, silencios que te inundan de paz, ojos que se entornan para descansar en el cuerpo amigo y… El Libro.

Un libro que le transporta a tiempos pasados, a personas que amó, con las que nació una vez más. Motivos por los que sonreír con el alma y abrazar fuerte, así como si quisieras despojarte de la piel y de  la carne para lograr fundirte en su ceniza. Un libro con lobos y mujeres, mujeres y lobos, mujeres que parecen lobos y lobos que parecen mujeres, aullándoles a la luna para que les caliente un poquito con su luz.


Y pudo sentir el olor de los pedacitos de cielo y de infierno cayendo como lluvia para calar nuestros huesos.

sábado, 19 de octubre de 2013

Sábado tarde.

Cuando siento que mi conciencia se ha comunicado con tu conciencia, que se ha encontrado con ella... Se me infla el pecho.

Y me quedo parada, en vigilia.
Pero el teléfono no suena.
Esa hinchazón se transforma en un hilo de agua clara que tiembla, que se derrama por los costados. Que no sabe si es amor o anhelo.

Se prende el desasosiego.
Los párpados languidecen.

Y el sueño con el abrazo puro, que nunca llega.