sábado, 21 de septiembre de 2013

Abrazos gratis.

Sentados alrededor de la mesa, entre mates y tarjetitas de la Paz ella se quedó pensando cuándo fue la última vez que la abrazaron de verdad. Hacía apenas unos días mientras esperaba que la cinta transportadora escupiera su valija en la terminal de aeropuerto, rezando porque el perro no oliera el jamoncito que llevaba dentro.
Se acordaba de ese abrazo, y del penúltimo, y del antepenúltimo, y del ante-antepenúltimo...
Le preguntó al que le cebaba el mate por su último abrazo.
Se quedó pensando. Sonrió. Sonrió como el que sonríe porque no recuerda el sentir de un abrazo.

El mate le quemó la lengua.